Wanderers Patrimonio

Archivo Histórico del Club de Deportes Santiago Wanderers

Anecdotario

Las experiencias de los propios seguidores del cuadro verde quedan resumidas en cientos de episodios inolvidables, que se recuerdan una y otra vez en las noches bohemias de Valparaíso.
Tristeza y emoción

descenso2007.jpgComo hincha de Wanderers he vivido 3 descensos a segunda división, el año 1991, 1998 y lamentablemente este año 2007.
El domingo 27 de Noviembre recién pasado, fui participe de una situación que jamás había vivido, descendimos, si, pero sin embargo un emocionado estadio, de pie, aplaudía a los guerreros que intentaron por todos los medios de no descender, el canto del himno por parte de la hinchada fue conmovedor y estremeció a cada uno de los asistentes y los jugadores, quienes agradecidos y llorando se dirigieron a los camarines.

Juan Rojas/37 años/Valparaíso

Viaje eterno

germanbecker.jpgAcompañando a Santiago Wanderers he viajado por casi todo Chile, cada rincón de este país a recibido mi presencia vistiendo los colores del Decano.
Como olvidar el viaje más largo que me ha tocado vivir siguiendo a Wanderers, en un partido contra Temuco, por el campeonato de clausura del año 2005.
El bus quedó en “pana” cuando veníamos de vuelta con una triste derrota por 2 a 1, en los suburbios de Concepción el bus no respondía, y esperamos más de 7 horas para que alguien viniese de la ciudad penquista a darnos una mano.

Juan Rojas/37 años/Valparaíso

Y el bus?

caravana2001.jpg

El año 2001 fue un año muy dulce, puesto que Wanderers alcanzó su tercera estrella desde 1968, sin embargo, en el partido final, en Santiago, en un estadio Nacional repleto que vio como el equipo daba cuenta de Audax Italiano, desataba la algarabía que a la postre me costaría el viaje de vuelta a Valparaíso. El bus no estaba por ningún lado.
Recorrí sectores aledaños con un nefasto final, sin duda me habían dejado olvidado.

Juan Rojas/37 años/Valparaíso

La bandita de Wanderers

barra80s.jpgRecuerdo cuando en la irregular década de los 80’, el equipo era acompañado por una banda de música, parecida a la que tiene el viejo Magallanes, la que no cesaba de tocar “Manojito de claveles” (himno oficial).
Nuestros músicos eran militares del Regimiento Maipo, que durante el partido llenaban el estadio de acordes. El himno de Wanderers era tocado de manera persistente , lo que hacia hinchar el pecho de orgullo a la hinchada wanderina, y les removía la adrenalina a nuestros jugadores.

Angel Concha/62 años/Valparaíso

El salvador

camioneta.jpgLuego del partido final del campeonato de 1958, en el cual Wanderers se coronaría campeón, durante las celebraciones fue tanto el tumulto, con la gente agolpada rodeando el bus de los jugadores y con los que se subieron al techo, que el micro comenzó a hundirse y los jugadores tuvieron que salir arrancando ante el peligro de morir aplastados. Es ahí en donde Hernán pasó con su camioneta de trabajo. Pensar y abrir la puerta de la camioneta fue solo una acción, y así de repente el frágil vehiculo se vio lleno de jugadores inclusive José Pérez el entrenador.

Hernán Pacheco/78 años/Valparaíso

Cortadora de césped

estadio.jpgRecuerdo que tenía un amigo, de apellido Araya, que era cuidador del estadio y vivía ahí con su familia, y como no había sueldo, criaba ovejas que pastaban en la mismisima cancha del estadio de Playa Ancha, así que a falta de cortadora de pasto, buenas eran la ovejas que cumplían dicha labor.

Hernán Pacheco/78 años/Valparaíso

Antiguo marcador

estadio2.jpgEn la década de los cuarenta y cincuenta en el estadio no había marcador, y para señalar los goles había dos mástiles y allí se izaban banderolas de colores, que identificaban a los equipos en la cancha, así cada gol era una banderita. El problema se suscitaba cuando había goleadas, ya que no alcanzaban las banderolas para tantos goles, pero esto se suplía, ya que no faltaban las damas asistentes que entregaban sus pañuelos de cuello, para que fuesen usadas para tal efecto.

Hernán Pacheco/78 años/Valparaíso

Origen del Verde

camverde.jpgEl actual color data de 1908 y dice una de las leyendas que se debe a un error en el envío de las camisetas desde Inglaterra por parte del marinero y socio del club, James Mac Lean, al que se le encomendaron tricotas listadas azul y café.
No obstante, el primer capitán, Francisco Avaria, apunta en una entrevista aparecida en el diario El Mercurio de Valparaíso en agosto de 1942 que el origen se halla en un gesto del jugador irlandés Knott, quien alrededor de 1910 encargó a Irlanda un juego de camisetas con el predominante verde para retribuir el cariño recibido.

Francisco Avaria



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